La pregunta tiene trampa, porque la respuesta no depende de la moda sino de dos cosas: el código de vestimenta de la boda y la silueta de quien lo lleva. Pero si hay que dar una orientación clara, el vestido midi madrina boda gana por goleada en la mayoría de contextos actuales.
El largo hasta el suelo es la opción más ceremonial y sigue siendo la elección correcta en bodas muy formales o con protocolo estricto. Pero el midi (que cae entre la rodilla y el tobillo) alarga la pierna visualmente, es más cómodo durante horas y tiene una versatilidad que el largo no siempre permite.
El Vestido Nadine es el mejor argumento para este formato: top bordado con pasamanería, falda de tul y manga corta, un diseño que tiene la misma espectacularidad que cualquier vestido de madrina espectacular de largo sin la rigidez de la falda al suelo.
Para quien busca algo más contenido y con más versatilidad de uso posterior, el Vestido Dalma gris (manga tres cuartos, estampado de manchas sobre gris) o el Vestido Blas Estampado (fluido, escote en V, manga murciélago) son dos opciones midi que se llevan en boda y en cena sin necesitar ningún cambio.
La regla práctica: si la boda es de mañana o de tarde con luz natural, el midi es la mejor decisión. Si es de noche con protocolo alto, el largo es el camino.