Sí, y con frecuencia resulta más elegante y diferenciador que el vestido convencional. La clave está en la coherencia del conjunto: el top y la falda deben crear una silueta equilibrada, como si fueran una prenda diseñada juntos.
Para bodas con protocolo estricto, elige un top con acabado formal (sin transparencias excesivas, con buena estructura) y una falda de longitud midi o larga. Para bodas más informales o civiles, puedes explorar combinaciones más libres de color y tejido.
Lo que determina si el conjunto es apropiado no es si es vestido o dos piezas, sino la calidad del tejido, el ajuste y la coherencia visual del look completo.